¿Té o café?

Ironías de la vida, hoy es un miércoles que parece lunes. Los lunes son amargos y nos brindan la resaca del fin de semana como la miel más dulce que te han quitado de los labios a punto de probar. Sin embargo, no tienes la excusa de abandonarte en la cama y que te esconda tu almohada, fiel testigo de las lágrimas, de tu enfado, de tu determinación.

Los trenes pasan y puedes elegir subirte a uno de ellos o no. Sientes la rabia de tener que estar eligiendo a todas horas; muchas veces, ni siquiera para ti. Dicen que es más cómodo no pensar, no pronunciarse. Malditos amigos de la comodidad y la desidia que ven la vida pasar.

¿Té o café? ¿Dulce o salado?¿Vodka o whisky? ¿Sonreír de verdad o tener la sonrisa pintada en el rostro? ¿Dejarlo todo o empeñar tu mismísima alma en algo que no sabes si conduce a alguna parte?

Muchas veces me recuerdan lo dura que soy. No señores, soy así porque me han hecho serlo.

Muchas veces te cansa tener que estar poniendo la otra mejilla, tragándote tus palabras ácidas para no hacer daño, tu propio veneno fruto de observar la prisión que se crea el propio ser humano a su alrededor, el rebaño que no se crea ni se destruye, ese afán por cortarnos las alas y de vendernos al mejor postor.

También soy incendiaria, sí. ¿Preferirían tirar la bomba en el momento adecuado o esperarían a que la situación les consumiera? ¿Dejarían de ser ustedes mismos y cambiarían por alguien?

¡Digan algo, no se callen! Ya estamos demasiado determinados, alienados, como para seguir dejando nuestras vidas y destinos en manos del azar.

Elegiré el té sin azúcar, por favor. Ya se tiende a edulcorar la vida lo suficiente como para estar cambiándole a todo el sabor.

Las sonrisas me gustan sinceras, de las que llenan y humedecen los ojos, destellos inconfundibles de la verdad.

Ahora, es momento de pensar en lo que puedes perder.

¿Pero qué es perder? Perder es dejar de tener algo que se poseía o no conseguir lo que se esperaba.

Sin embargo, si poseías humo, no lo puedes perder porque éste se puede ir con un golpe de viento. En cuanto a no conseguir lo que uno esperaba, hay veces que tiene que ocurrir para darte cuenta de quién eres y de qué estás hecho.

No piensen en lo que pueden perder; piensen en lo que podrían haber ganado si se hubieran atrevido.

Ahora, elijan.

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