Ad libitum

Libremente, a voluntad. Ad libitum. Bajo la batuta del que dirige la melodía que, escrita en papel pautado, la sostiene y la eleva a merced del viento. Contrariedad, del género traición. Originalidad. Pasión.

A voluntad. Del que determina el momento justo. Del que antepone su interés al de la generalidad. Del italiano piacere, donde el placer de tener la sartén por el mango deriva en una necesidad de control constante. La melodía deja de fluir libremente y se encierra bajo la dirección férrea de los tiempos cambiantes que sólo pueden terminar de una única manera: renovarse o morir.

¿Improvisación o predeterminación? ¿Destino o imposición? ¿Descaro o desconocimiento? Expresión de esas causas perdidas que buscan volver a escena sigilosamente, de puntillas. Pero la realidad se impone, pues toda melodía tuvo un compositor que transcribiera cada sonido con una intención, bajo un contexto y con un pretexto. ¿Es realmente cierta la libertad de interpretación?

Ahora piensen en ad libitum, sean ad libitum. En sus facturas a fin de mes, en su posibilidad de ahorrar, en su sensación de precariedad ante las zancadillas de los contratos basura, en sus impuestos y su dudosa gestión, en la sanidad, en la educación,…

Sean sinceros consigo mismos, pues no hay voluntad ante una libertad inexistente. Son un piano o un forte cuando el director que sostiene la batuta en este sistema así lo requiere. No hay ad libitum para ustedes. Piensen en esta música como una melodía encerrada en unas cadenas similares a las de Prometeo.

Y así la música, a través de las melodías de compositores olvidados, la recogido la esencia de la historia de los esclavos y los señores, los dioses y los mortales, los vencedores y los vencidos, los dominadores y los sometidos, los héroes y los villanos. Sin embargo, quiero creer que esperan y aspiraban a la esperanza de cambio. Si bien las melodías del mundo no pueden enterrarse y olvidarse para siempre, nos regalaron la voluntad y el placer por reinterpretarlas.

Ad libitum. La corrupción del poder, el tráfico de influencias, la falta de oportunidades, la desigualdad. Ad libitum. El golpe en la mesa, la reivindicación de lo propio, la resurrección de las ideas. Ad libitum.

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